¿Recaderos o encargados?

Hago mi resumen de esta interesante lectura sobre motiviación, liderazgo y organización.Existen básicamente dos tipos de delegación:

  • la delegación en recaderos
  • la delegación en encargados

La delegación en reca­deros se traduce en: busca esto y avíseme cuando esté hecho.
La delegación en encargados se centra en los resultados y no en los métodos. Permite a las personas elegir sus métodos y las hace responsables de los resultados. Al principio lleva más tiempo, pero se trata de tiempo bien invertido.

La delegación en encargados supone la comprensión clara y el compromiso mutuo sobre los resultados deseados, los recursos a emplear, el momento y forma de rendir cuentas y las consecuencias de los actos.El encargado se convierte en su propio jefe. Esto tiene mucho que ver con la confianza, ya que la confianza es la forma más elevada de la motivación humana. Saca a la luz lo mejor de la gente.
Con individuos inmaduros, hay que especificar menos resultados deseados y más directivas, identificar más recursos, realizar entrevistas más frecuentes de rendición de cuentas y aplicar más consecuencias inmediatas. Con personas más maduras, y por lo tanto más responsables, la delegación efectiva será la delegación en encargados. Esta delegación será fundamental para el crecimiento personal del subordinado y en consecuencia, para el crecimiento de la organización.

Anécdota del orden. El causante del desorden

Cada persona tiene su propio orden y no existe una manera única de ordenar las cosas.
La esposa del novelista Walter Scott se lamentaba cierta vez de que sus hijos le hubieran revuelto su costurero, dejando todo su contenido en el mayor desorden. Al oírla, el novelista la miró sonriente y con tono ligeramente irónico, le dijo: “El causante de este desorden no han sido los niños sino yo. Tú has ordenado tan perfectamente todas las cosas de mi escritorio, que para corresponderte se me ocurrió la idea de hacer otro tanto con las de tu costurero”

¿Sabemos escuchar?

Existen varios niveles de escucha. 

  • El primer nivel es la escucha desconectada, en la que nuestro cuerpo está presente pero nuestra mente no.
  • El siguiente nivel es la escucha escondida. Mientras se escucha a medias la persona va ideando respuestas lo más rápido posible.
  • En el tercer nivel, la escucha verbal, la persona presta atención solamente al contenido del discurso, sin tener en cuenta los mensajes no verbales.
  • En el último nivel es la escucha empática, esto es, cuando escuchamos la parte verbal y percibimos la no verbal y las emociones.

En este último nivel tomamos una actitud de servicio y nos ponemos en el lugar de la otra persona.

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