Pensamiento Lateral. El ascensor

Pensamiento lateral. Piensa distinto para encontrar soluciones distintas. 

Un hombre trabaja empleado en una oficina situada en un altísimo bloque de despachos. Cada mañana entra en el ascensor de la planta baja aprieta el botón del piso 10, sale y el resto del trayecto hasta el piso 15 lo recorre a pie. Al terminar la jornada laboral sube al ascensor otra vez en el piso 15 y baja hasta la planta baja. 

¿Cuál es la razón de tan extraño comportamiento?

Se ofrecieron varias explicaciones. Entre ellas destacan las siguientes:
El hombre quería hacer gimnasia, que quería hablar con alguien entre el piso 10 y el 15, que quería admirar la vista a medida que subía, que quería que la gente creyera que trabaja en el décimo piso.
En realidad, el individuo en cuestión actuaba de esa extraña forma porque no tenía más remedio: era un enano no llegaba más arriba del botón del piso décimo.

El pensamiento lateral rompe con el supuesto de que se trataba de un hombre perfectamente normal y que era su comportamiento lo anormal.

Otro ejemplo del uso del pensamiento lateral en la resolución de problemas

Se cogen cuatro piezas (4 cajas de cerillas o 4 libros) y se pide que se dispongan de las cuatro maneras que se indican a continuación. Las piezas han de tocarse entre sí estableciendo contacto con sus superficies planas: no basta que se toquen sus vértices o bordes.

  1. Colocarlas de modo que cada pieza toque a otras dos.
  2. Colocarlas de modo que una pieza toque a otra; otra pieza toque a dos, y una tercera toque a tres.
  3. Colocarlas de modo que cada pieza toque a otras tres.
  4. Colocarlas de modo que cada pieza toque sólo a otra pieza.

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Solución del problema

  1. Hay varias formas de hacerlo.
  2. A menudo este problema presenta dificultades, porque se parte del supuesto de que hay que solucionarlo por el mismo orden en que se planteó: una pieza que toque a otra, otra pieza que toque a dos, y una tercera que toque a tres a la vez. En cambio, si se empieza por el final, intentando que una pieza toque a otras tres puede modificarse gradualmente la posición hasta conseguir la solución correspondiente.
  3. Algunas personas encuentran este problema muy difícil porque suponen que todas las piezas deben colocarse en el mismo plano (sobre una superficie llana). Cuando se prescinde de este supuesto y se coloca alguna pieza sobre las demás, no tarda en obtenerse la solución correcta.
  4. Hay una sorprendente dificultad en la solución de este problema. El error más común es disponer las piezas en una fila, pero con ello sólo las piezas de los extremos cumplen el requisito de tocar exclusivamente otra pieza, ya que las piezas centrales están en contacto con otras dos. Son muchos los que declaran abiertamente que no existe solución, a pesar de que ésta es muy fácil: se ponen en dos grupos separados de dos.

 

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