Growth Hacking

Según la Wikipedia, “Growth Hacking es un conjunto de técnicas de mercadotecnia desarrolladas por las empresas de tecnología que utilizan la creatividad, el pensamiento analítico, así como las métricas web y de redes sociales para vender sus productos y ganar exposición”.

El Growth Hacking buscan el crecimiento y la notoriedad con un enfoque en la innovación, la escalabilidad y la conectividad de los usuarios.

Expertos en growth hacking o growth hackers

Estamos hablando de profesionales con diferentes habilidades:

Analítico: Las técnicas empleadas por los Growth Hackers se basan en la analítica pormenorizada, el estudio de las tendencias y comportamientos del usuario para adaptar su estrategia. De esto modo son capaces de diseñar un producto con un alto potencial de penetración y respuesta por parte del consumidor.

Creatividad y agilidad: con acciones diferentes. Las redes sociales son la herramienta por excelencia en el Growth Hacking, ya que su accesibilidad es global y no requiere en principio de ninguna inversión. Gracias a ellas y al análisis de la audiencia crean contenido viral que se propaga rápidamente. Una de las tácticas más comunes en este aspecto es la de realizar concursos en los que el usuario debe compartir una publicación en las redes sociales. Son métodos que funcionan muy bien a corto plazo creando un crecimiento exponencial.

22 leyes de marketing estratégico

El marketing no es cuestión de suerte, aunque también influye. Algunas ideas sobre las que el Growth Hacker debe reflexionar:

  1. Ley del liderazgo. Es mejor ser el primero que ser el mejor.
  2. Ley de la categoría. Si usted no puede ser el primero en una categoría, cree una nueva en la que pueda serlo.
  3. Ley de la mente. Es mejor ser el primero en la mente que en el punto de venta.
  4. Ley de la percepción. El marketing no es una batalla de productos, sino de percepciones.
  5. Ley del enfoque. El principio más poderoso en marketing es poseer una palabra en la mente de los clientes.
  6. Ley de la exclusividad. Dos empresas no pueden poseer la misma palabra en la mente de los clientes.
  7. Ley de la escalera. La estrategia que hay que utilizar depende directamente del peldaño que se ocupe
  8. Ley de la dualidad. A la larga, cada mercado se convierte en una carrera de dos participantes.
  9. Ley de lo opuesto. Si opta al segundo puesto, su estrategia está determinada por el líder.
  10. Ley de la división. Con el tiempo, una categoría se dividirá para convertirse en dos o más.
  11. Ley de la perspectiva. Los efectos del marketing son visibles a largo plazo.
  12. Ley de la extensión de línea. Existe una presión irresistible para extender el valor de la marca.
  13. Ley del sacrificio. Se debe renunciar necesariamente a una cosa para conseguir otra.
  14. Ley de los atributos. Para cada atributo existe otro opuesto, igual de efectivo.
  15. Ley de la franqueza. Cuando admita algo negativo, el cliente potencial le concederá a cambio algo positivo.
  16. Ley de la singularidad. En cada situación, únicamente una jugada producirá resultados sustanciales.
  17. Ley de lo imprescindible. Salvo que escriba los planes de sus competidores, usted no podrá predecir el futuro.
  18. Ley del éxito. El éxito suele preceder a la arrogancia, y la arrogancia al fracaso.
  19. Ley del fracaso. El fracaso debe ser esperado y aceptado.
  20. Ley del bombo. A menudo, la situación presenta una forma diferente a como se publica en la prensa.
  21. Ley de la aceleración. Los planes que triunfan no se construyen sobre novedades, sino sobre tendencias.
  22. Ley de los recursos. Sin los fondos adecuados, ninguna idea despegará del suelo.

La importancia de la actitud

Muchas personas se parecen a un termómetro: no cambian nada, no controlan nada. Estas personas son afectadas por lo que ocurre. Como un termómetro, lo que ocurre, dentro del alcance de su comprensión, se revela en sus rostros. Pero como un termómetro, estas personas no hacen nada respecto a lo que ocurre.

Otras personas son como un termostato. Un termostato está constantemente alerta ante lo que ocurre y hace cuanto sea necesario para ajustar las condiciones según un plan predeterminado.

Sin atención no hay reacción

Nuestra atención cada vez es mucho más selectiva ya que tenemos (en el mismo tiempo) muchas más opciones donde escoger.

Y del mismo modo que sin visibilidad no hay venta, sin atención no hay reacción. Si no conseguimos captar la atención difícilmente compraremos sus productos o servicios. Y ese captar la atención puede basarse en la interrupción o en el valor añadido. Cada vez más las marcas (algunas marcas) desisten de molestarnos con anuncios, pop ups, llamadas… y nos ofrecen valor añadido con contenidos de calidad. Así se consigue superar la barrera de ruido publicitario.

 

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